La Huella

Ayuda a la investigación contra los tumores cancerosos infantiles

La Huella

17 junio, 2019 Notícia bloc 0

Cuándo eres un enfermo oncológico vives y tienes unas sensaciones brutales. Bien porqué vives bajo mínimos y las emociones desbordan como una barca que se hunde, o bien porqué la enfermedad te lleva a vivir en una montaña rusa sin frenos dónde es imposible estar arriba de la montaña sin haber tocado de culo con el suelo.

Esta semana he tenido el placer de presentar el proyecto en una empresa farmacéutica catalana, y creo que puede ser provechosa ya que he llegado en un momento que dicha empresa buscaba algo del estilo de nuestro proyecto. Les he dejado bien claro que mi objetivo no es un «sponsor» del hospital a la catedral, sino que yo quiero llegar a sus trabajadores para que paralelamente trabajadores y empresa, conozcan la causa del proyecto y colaboren juntos para convertir una empresa más solidaria en un mundo más comprometido.

Del hospital a la catedral desde el principio ha tenido ese espíritu 100% participativo y esto no creo que lo tengamos que cambiar.

Les ha gustado mucho el saber que estamos en la segunda temporada ya que han visto que con el proyecto 1 se hizo una buena campaña al mismo tiempo que dejamos nuestra huella en la investigación del cáncer infantil.

Después de esta presentación fui a encontrarme con “Albert” (para quién no sepa quién es Albert, es un niño que actualmente vive su segundo ependimoma, el tipo de tumor de la primera temporada) y sus padres en el hospital de Sant Joan de Déu dónde las pulseras Candela me agradecieron el trabajo realizado.

El encuentro y la abrazada con Albert, más alto, más fuerte y más alegre que nadie me emocionó de lleno, más flojo, más delgado y con una alegría justita que es la que tengo últimamente, ya que ahora mi montaña rusa tiene más días de bajada que no de subida. En este reencuentro me di cuenta que el proyecto me ha dejado una huella, una gran huella que es la que te deja el intentar ayudar a un niño enfermo, la sensación es brutal de nuevo en mi interior.

El otro día hablaba con la madre de un niño afectado por un rabdomiosarcoma (el tumor de la segunda temporada) y ella me transmitía lo feliz y contento que estaba su hijo de dos años y medio los días sin tratamiento claro y es que esta claro que los niños van a la escuela para  prender pero creo que los adultos tenemos mucho que aprender de ellos como enfermos.

No soy capaz de explicaros las sensaciones de la enfermedad y todavía menos cuándo la mezclamos con los fármacos de la quimoterapia. Llenaría páginas y páginas y sin tener la enfermedad tampoco lo entenderíais, pero soy capaz de llevar a término esta segunda temporada ya que no creo o no conozco que haya un patrón mejor que el del hospital a la catedral, quizás hay asociaciones o fundaciones que lo hacen mejor, seguro, pero este proyecto que yo di a luz llega al corazón y deja una huella imposible se superar que es la de unir a ciudadanos de a pie para ayudar enfermos oncológicos de todas las edades bajo la sombra del cáncer que a todos nos ha dejado alguna huella.

XVR

 

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