Planta 7

Planta 7

25 marzo, 2019 Notícia bloc 0

Cuando ingresas por urgencias de un gran hospital ves hasta dónde quieres ver porque es un mundo distinto a la vida externa y hay muchas cosas desagradables a la vista. Hay cosas buenas, sobre todo son las personas que trabajan ahí, y otras cosas no tan buenas como puede ser la falta de efectivos y espacios o los enfermos críticos, terminales, etc…

En urgencias todo va rápido, la actividad es frenética y la afluencia de gente complica hasta el movimiento en el pasillo. Hay momentos que llegas a pensar que se olvidaron de tí dentro de esa extrema actividad, pero luego descubres que existe un orden dentro de ese caos. Tengo claro que si no ha sido más ágil el paso por ahí es por falta de efectivos.

Después de dos días y dos noches en urgencias me subieron a la planta 7. Esta ha sido la primera vez que he estado en esta planta y las cosas funcionan de otra manera aquí.

En un hospital, a parte de la nursery, creo que no existe ningún otro rincón bonito y en la planta 7 tampoco vas a ver ni oír cosas bonitas, ya que estás en la planta de Oncología. Lo que me llamó la atención y sobretodo viniendo de urgencias es el silencio que hay en esta planta, solo entrar en el pasillo ya lo notas. Cuando estuve ingresado por la cirugía en la 8 no era así y la verdad que se agradece estar ingresado y tener un buen nivel de silencio, es una buena compañía para un enfermo, aunque parezca un antónimo.

Hasta ahora lo que yo he conocido del cáncer en el hospital de día, en el CAÍ o en urgencias de Oncología es duro, y en planta la cosa no es distinta. Ves la gente de todas edades con gran maduración respecto a la enfermedad. El recuerdo de mi estancia en la planta 7 es bueno ya que a pesar de estar más días de los deseados salí bien parado, y siempre va bien ver el cáncer en estado puro a pesar de que no sea del agrado de nadie.

Ahora creo que ya lo he visto todo de esta enfermedad, ya que esta vez he visto un par de camillas vacías sin cojines entrando por el pasillo del silencio y salir cargadas y bien tapadas con exluchadores guardando silencio ya para siempre. La primera vez te coge de sorpresa, pero la segunda vez cuando ves entrar la litera vacía es muy duro ver como se vacía el hospital sin altas médicas.

Os aseguro que no soy masoquista, y aunque yo sea o me sienta un afortunado me gusta ver la enfermedad desde el máximo de perspectivas posibles, porque es mi enfermedad y cada caso o cada cuerpo es distinto, cierto, pero de todo se aprende. Hay veces que puedes aprender y aplicar cosas y también hay veces que ves o aprendes cosas que no debes aplicar nunca.

Esta estancia en la planta 7 ha sido como un cursillo, tanto para mí como para los que me acompañan, ya que es igual de importante lo que yo veo y aprendo como lo que puedan ver y aprender mi familia, ya que ellos tampoco hicieron nada para que yo enfermase en su día pero también les toca cargar con está enfermedad. Y tenemos un futuro por vivir juntos.

XVR

 

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