Can Baró

Ayuda a la investigación contra el tumor cerebral infantil

Can Baró

4 marzo, 2019 Notícia bloc 2

¡Que rápido que pasan las semanas! Sobre todo si pierdes o inviertes un día en el hospital. Esta semana me tocaba tratamiento el lunes y como siempre a las 7:40 am ya estaba allí para ser de los primeros en hacer la analítica. Yo tenía claro que también necesitaría transfusión de sangre y para adelantar tiempo les comenté a las enfermeras si me podían colar la visita con la oncóloga para agilizar, y así lo hicimos. El único cambio que tuve fué que me anuló la sesión de quimio ya que estaba muy bajo de hemoglobina, y la Doctora Verdaguer creyó que era mejor darme la semana de descanso. A continuación, me encontré que en hospital de día no había sitio para hacer la transfusión ya que eran 3 bolsas las que me tenían que poner, y comporta su tiempo, con lo que me derivaron al CAi onco.

El CAi es el “centro de atención inmediata” para enfermos oncológicos. El Dr. Aguilar y las enfermeras hacen un gran trabajo en un micro espacio. Hay varias habitaciones, pero yo siempre he estado en la misma y el lunes todo fué entrar en el CAi y torcerse el día.

La habitación es de 15 metros cuadrados con una ventana. Ahí hay 4 enfermos que si todos estiramos las piernas la enfermera casi no puede moverse. Pero siempre es mejor estar en CAi que en urgencias, ya que en el primero acostumbras a dormir en casa. Pues sin previo aviso me encontré con un virus estomacal, gastritis o como quieras llamarle que me provocó las pertinentes visitas al baño. Luego vinieron los vómitos y una fiebre que me hacía temblar como un yonki. Todo esto mientras esperaba que llegase la sangre. Cuando parecía que la fiebre estaba controlada empezamos a transfundir y ésta vez tuve una reacción alérgica que me provocó perder media bolsa y un par de horas, ya que tuvimos que repetir las pruebas cruzadas para que el banco de sangre preparase sangre de nuevo para mí.

¿Siempre hay que ver la parte positiva de las cosas, no? Pues ese día más que encontrar algo positivo creo que me cogí a un clavo ardiente, ya que estaba bastante jodido, grogui de medicación y muy cansado. Pero como que fuí el primero en llegar al CAi tenía la silla “buena” desde la que puedes ver la ventana. Quizás ningún cliente del CAi se ha fijado pero por esa ventana puedes ver el Turó de Can Baró en la sierra de Collserola, un sitio donde pedaleo algún día. Y con aquella imagen dentro de la deprimente habitación ya tuve bastante para animarme y prometerme a mí mismo que el próximo día iría allí para descargar un buen grito de libertad. Total, que entre una cosa y otra acabé saliendo del hospital a las 22.00 con Mònica y algunas décimas de fiebre, loco por coger mi cama.

El martes no ha existido para mí. Miércoles, con mucha flojera y un cuerpo raro, hice un paseo por el barrio mañana y tarde. Mi cabeza sólo hacía que renegar pensando que estaba perdiendo una semana de entreno entre el cambio de planes y el show del lunes.

Pero el jueves fué como la primera noche de Sant Joan que te dejan encender los petardos y cohetes mientras paseas con la mecha y el encendedor en mano. ¡Pude coger la bici! A primera hora tenía mis dudas, pero era el único día que podía ya que el viernes tenía una entrevista en la radio y acupuntura después. No estaba fino del todo, pero conforme empecé a hacer kilómetros, mi cuerpo se puso bien o, mejor dicho, en el momento que llegué al Turó de Can Baró y vi el hospital fue como un orgasmo y se esfumaron todas las secuelas.

Es curioso. Desde el hospital veía el Turó grande y lejano, y desde el Turó veía el hospital muy pequeño, tanto que era imposible reconocer la ventana del CAi onco que a buen seguro volvía a estar lleno. La altura influye, está claro, pero la altura es la importancia que le damos a las cosas y a los objetivos.

¿La medicina lo es todo? SÍ y NO. Sí que lo es, pero los enfermos tenemos que poner todo y más al mismo tiempo. Yo nunca he vestido de soldado y con esta enfermedad no se puede bajar la guardia, está claro, pero es mejor no revisar a diario los planes del enemigo, no hace falta. Lo mejor que se puede hacer es tocar diana cada día y hacer un poco más de lo que esté previsto cueste lo que cueste. Quizás no ganarás la guerra con esto, pero si que ganarás unos días de permiso para hacer una buena verbena de Sant Joan o Sant Pepito.

XVR

 

2 comentarios

  1. Mercedes dice:

    Xavi, me regocijo en tu templanza y resistencia. Conozco la sesación de no ir a urgencias para que no te ingresen. Y porque te marean haciéndote pruebas.
    Me alegro por tu jueves , ya casi de verbena.
    La medicina es casi todo. El todo lo ponen los pacientes como tú. Valiente y luchador !! Es esa determinación es donde te salen los días para la verbena de San Juan o San José
    Todo mi cariño para ti , y un gran abrazo

  2. Xavi dice:

    Tengo ganas de darte un gran abrazo.
    Muchas gracias

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